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Corduba

14+

180'

1 - 4

Corre el año 49 a.C. cuando Julio César reúne en Corduba a los dirigentes de las principales colonias de Hispania Ulterior, donde les agradece el apoyo recibido durante la guerra. La lucha entre César y Pompeyo llegaba a su fin con un claro vencedor, pero no todos los ciudadanos romanos estaban a favor de César.

Un año más tarde, el cruel gobernador y mano derecha de César en la provincia, el pretor Quinto Casio Longino, sufrió un atentado cuando se dirigía a la basílica de la ciudad. Tal acto fue la antesala de lo que ocurriría dos años más tarde, cuando, haciendo uso del poder que les otorgaba el nombre de Pompeyo, y exprimiendo los recursos de la propia provincia romana, Cneo y Sexto, hijos de quien fue aliado y enemigo de César, habían tomado el control de toda Hispania, incluyendo las colonias romanas de Itálica y Corduba. Cneo y Sexto Pompeyo habían reunido un ejército de trece legiones compuestas por veteranos fieles a Pompeyo, ciudadanos romanos de Hispania y los restos de su ejército derrotado en África.

César viajó a la capital de Hispania para aplastar la rebelión. Tras perder una primera batalla contra Cneo por el control del puente, César se vio obligado a pasar el invierno en Ategua, lo que provocó el saqueo de la zona para abastecer a su ejército. Fueron muchos los que se unieron a la rebelión de los hijos de Pompeyo, pero no fueron suficientes. Obligados a refugiarse en la ciudad tras la batalla de Munda, Cneo y Sexto son asediados por el ejército de César, que toma la ciudad al asalto. Sexto consigue escapar de la ira de César, pero su hermano Cneo muere junto a otros 22.000 cordubenses. Como castigo por apoyar la rebelión y esconder a sus instigadores, la ciudad queda prácticamente destruida.

En el año 27 a.C., casi dos décadas después, el primer emperador, Augusto, envía a Corduba a los representantes de las familias romanas más influyentes para devolver el estatus a la ciudad. Para ello deberán reconstruir la ciudad y atender a las necesidades de sus habitantes. Todo bajo la atenta mirada de Roma. Los jugadores, herederos de distintas familias patricias enviadas desde Roma, se disputarán el derecho a ser proclamado el próximo Gobernador, pero para ello tendrán que ganarse el voto del pueblo, y de Roma.
El juego se desarrolla a lo largo de tres décadas, cada una de ellas dividida en tres rondas.

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Durante una ronda, los jugadores llevarán a cabo acciones por turnos, hasta que todos decidan pasar. Con estas acciones los jugadores producirán recursos, construirán edificios y monumentos, entrenarán legiones y atenderán las necesidades religiosas de la población. Para ello, los jugadores contarán con un número de trabajadores y especialistas que se verá incrementado a medida que la población de la ciudad aumenta. Es importante resaltar que Corduba no es un juego de colocación de losetas al uso. Es un juego de construcción de acciones, con mecánicas de colocación de trabajadores y gestión de recursos.
Las acciones disponibles al inicio de la partida son escasas, y todas están relacionadas con la obtención de recursos básicos para la construcción de edificios o el entrenamiento de tropas. No obstante, a medida que los jugadores vayan construyendo nuevos edificios, las acciones disponibles aumentarán, ya que cada edificio construido otorga una nueva acción al juego. Las combinaciones y posibilidades estratégicas son abrumadoras.

Otro de los puntos fuertes de Corduba es su evolución. El juego se desarrolla a lo largo de nueve rondas agrupadas en tres décadas. Al final de cada ronda los edificios se liberan de trabajadores, por lo que vuelven a estar disponibles para la siguiente ronda. Esto quiere decir que todos los edificios que se han ido construyendo están disponibles para todos los jugadores, independientemente de quien los construyó. Además, al haber cada vez más acciones disponibles, las posibilidades estratégicas se multiplican. Todas las acciones son importantes, por lo que continuamente tienes la sensación de que otro se ha adelantado a tu jugada y ha ocupado el edificio que querías activar o ha construido lo que tu querías construir. Aunque las reglas no cambian de una ronda a otra, te darás cuenta de que el juego si lo hace. Las sensaciones durante las primeras rondas son muy distintas de las de las últimas.

Corduba no tiene puntos de victoria. Para ganar la partida tienes que ganarte el favor de los ciudadanos de la ciudad y el de Roma. Construir edificios en los distintos barrios hará que tu reputación aumente en ellos. Aportar el mayor ejército a las cohortes romanas o realizar la mayor ofrenda a los dioses también ayuda a ganarte el favor del Senado. Y por supuesto, ayudar a que la ciudad cumpla con las exigencias de Roma. Al finalizar cada década, los jugadores tendrán la posibilidad de añadir Senadores a la Cámara del Senado. Pero no es oro todo lo que reluce, y en ocasiones, los ciudadanos se rebelarán. Las revueltas son algo contra lo que los jugadores tendrán que luchar. Esto no quiere decir que tengan que cooperar contra ellas, pero si se descuidan, la ciudad entera puede caer, haciendo que todos pierdan la partida.

Corduba es el sumun de las posibilidades estratégicas. Cada partida se desarrollará en función de los edificios y monumentos construidos, de las combinaciones de familias y herencias elegidas, de las exigencias de Roma, de la fluctuación del mercado de recursos, de los Res gestae (hitos) disponibles… Aunque intentes jugar igual que en una partida anterior, no conseguirás la misma experiencia. En definitiva, ninguna partida de Corduba será igual que otra que hayas jugado, y en cada partida descubrirás estrategias y combinaciones distintas.

Corduba es juego de reglas simples que permite que cualquiera lo entienda rápidamente, pero con una profundidad que hace que sea todo un reto para los amantes de los juegos de dureza elevada.

Reseñas y tutoriales